domingo, 2 de julio de 2017

5 ejercicios para ser un Obispo y no frustrarse en el intento. *Comentarios Netamente Personales*

¡Hola de nuevo!

Hace meses que no escribimos, pero nos pondremos al día; varios son los temas que trataremos durante este segundo semestre.

Llevo cerca de 18 meses de servir como obispo en la Iglesia. Ha sido una experiencia maravillosa, muchos de los que han servido en este llamamiento lo saben. Aunque ha sido poco tiempo he pensado en varios asuntos que creo son importantes. Me atrevo a mencionar a continuación 5 ejercicios para ser un obispo (de 18 meses) y no frustrarse en el intento.


  1. DELEGAR Y RENDIR CUENTAS: Creo que el proceso de liderazgo de la Iglesia en Colombia (el año 2016 se celebraron los 50 años de la Iglesia en nuestro país) ha mejorado durante este medio siglo. Tenemos la oportunidad de servir y estamos en una época de la historia donde los recursos, la tecnología y la educación son de gran ayuda en este proceso. No me imagino un obispo hace 30 años donde no tenía Facebook, Whatsapp, las apps de la Iglesia y el MLS en línea; claro, las necesidades eran otras, pero hoy gracias a ellas podemos "apresurar la obra de salvación". Tenemos hermanos mejor preparados, aunque aún no tenemos generaciones completas siendo profesionales que puedan servir de una manera diferente, pero siempre contamos con el ánimo, tiempo, entre otros, de los que nos ayudan a servir. Los Consejos de Barrio (CB) son espacios donde el liderazgo se puede enseñar y gracias a todo lo que hay que hacer se tiene la oportunidad de aprender y delegar. Los tiempos donde el Obispo era del "todero" deben dejar de existir, ya el tiempo se deberá dedicar a prestar atención a los jóvenes y casos de adultos muy especiales, lo demás lo podrá atender los consejeros, las presidencias de las Organizaciones Auxiliares (OA) y otros líderes; ellos tendrán la oportunidad de rendir cuentas, pero creo que aún necesitamos mejorar en este aspecto. Para ilustrar hay una frase que nunca será demás compartirla: “Cuando el rendimiento se mide, dicho rendimiento mejora. Cuando el rendimiento se mide y se informa, el ritmo de mejoramiento se acelera”. PRESIDENTE THOMAS S. MONSON REUNIÓN MUNDIAL DE CAPACITACIÓN DE LIDERES, 19 DE JUNIO DE 2004, PÁG. 5.  El manual de Predicad Mi Evangelio enseña lo siguiente: "El principio de rendir cuentas de su responsabilidad es fundamental en el plan eterno de Dios. Todos compareceremos ante el Señor en el juicio final y daremos cuentas de lo que hayamos hecho con las oportunidades que él nos ha dado" (véase Alma 5:15–19; D. y C. 137:9). La clave para que esto funcione es tener EXCELENTES secretarios que puedan ayudar con esta labor.
  2. ENCONTRAR PRONTO EL EQUILIBRIO: Hay un consejo muy sabio que recibimos del Elder Bednar con relación a encontrarlo: nos invita a estar en cada lugar y concentrarnos en ello. Si estamos en la casa debemos estar en casa, si estamos en el trabajo debemos estar en el trabajo, si estamos en la iglesia debemos estar en la iglesia, para no decir nada extra ni menos de lo que el Élder no enseña les invito a ver el video aquí.
  3. ¿HAY TRADICIONES QUE ELIMINAR? Durante muchos años probablemente se hayan enseñado algunas tradiciones que no están tan de acuerdo con lo indicado en los manuales de instrucciones; no comento una en especial porque en todos los casos son muy diferentes y contextos opuestos, algunas tradiciones no correctas hacen que se enseñen de generación en generación y los miembros al ver que se hacen creen que es lo correcto y no siempre es así. Para poder ayudar a edificar un reino y que se establezca como se nos ha mandado es necesario que las tradiciones sean enfocadas en lo correcto. Es difícil ahora cambiar las pretensiones de muchos hermanos, pero el momento de hacerlo es ahora, es una oportunidad única para vencer tradiciones combinadas con la cultura de la fe anterior y lograr lo que sucedía en el Libro de Mormón: " Y todos clamaron a una voz, diciendo: Sí, creemos todas las palabras que nos has hablado; y además, sabemos de su certeza y verdad por el Espíritu del Señor Omnipotente, el cual ha efectuado un potente cambio en nosotros, o sea, en nuestros corazones, por lo que ya no tenemos más disposición a obrar mal, sino a hacer lo bueno continuamente." Mosíah 5:2 
  4. ¿Y LA ESPOSA DEL OBISPO?: Les compartiré un mensaje que encontré esta semana navegando por la página de la iglesia, creo que es MUY importante leerlo detenidamente:     LA ESPOSA DEL OBISPO Había sido obispo de mi barrio en el sur de California por dos años y estaba desanimado. Descubrí que mi trabajo como obispo estaba tomando tanto tiempo como mi trabajo de profesor, dejando un muy preciado pero poco tiempo o energía para mi esposa y tres hijos pequeños. Cuando mi presidente de estaca me preguntó cómo iban las cosas, le dije la verdad, que las cosas parecían ir muy bien en el barrio. Todo el mundo parecía estar bien. Todos, excepto la esposa del obispo. Le dije al presidente de estaca que la esposa del obispo se veía desanimada, cansada, abrumada. La habían oído decir que ella parecía ser la única encargada de la crianza de los hijos y el mantenimiento del hogar. La mujer del obispo, de hecho, me había dicho que su marido a veces se quedaba dormido durante la noche de hogar y la lectura diaria de las Escrituras. Ella me había dicho que a veces pasaron días sin una conversación significativa con su marido. “Presidente,” dije, “Creo que no puedo ser un profesor y un obispo y un marido y un padre a la vez. Simplemente no soy capaz de manejar cuatro puestos de trabajo a tiempo completo. Veinticuatro horas al día no es suficiente. Tal vez será mejor que consiga un nuevo obispo para mi barrio “. El presidente de estaca sonrió, y me di cuenta que no iba a conseguir un nuevo obispo para mi barrio. “Obispo, está haciendo un buen trabajo. Sus miembros del barrio le aman. Su esposa y los niños le aman. Yo le quiero mucho. El Señor le ama. Pero tenemos que reorganizar sus prioridades. Primero es un esposo y después un padre. Es el sostén de su hogar, un proveedor. Parte del tiempo restante tendrá que usarse con cuidado en el servicio del Señor “. El presidente de estaca y yo hablamos durante mucho tiempo esa noche. Él me ayudó a ver cómo mis consejeros podrían tener más parte de la carga. Podría dar más a mis líderes del sacerdocio. Podría dar muchas asignaciones de rutina a mi secretario ejecutivo y mi secretario de barrio. Y a continuación, el presidente dijo algo que me ayudó a comprender que, efectivamente, mi matrimonio era más importante que mi llamamiento en la Iglesia. “Obispo”, dijo, “tenemos una reunión de estaca este miércoles por la tarde. Quiero que no asista. Consiga una niñera para los niños y lleve a su esposa a cenar. “Y luego, tan pronto como su año escolar haya terminado, quiero que deje que su primer consejero encargado mientras se toma unas vacaciones. Haga arreglos para que sus hijos se queden con cualquiera de sus padres o los padres de su esposa. Luego, lleve a su esposa de viaje. Pruebe hasta dónde puede llegar desde un teléfono. Y cuando llegue a casa, quiero que logre estar realmente involucrado con sus hijos “. Lo curioso de la época en que estuve de vacaciones: el barrio estuvo bien bajo la dirección de mi primer consejero. Los otros líderes del barrio hicieron un trabajo mejor de lo que nunca antes habían hecho. A mis hijos les encantó pasar tiempo con sus abuelos (y los abuelos estuvieron igualmente encantados). Y mi esposa y yo nos hicimos novios de nuevo. Hemos aprendido una vez más a hablar y reír juntos y ser los mejores amigos. Hemos aprendido a hacernos mutuamente nuestras primeras prioridades otra vez. Planeamos actividades familiares para nosotros y nuestros hijos. Cuando volvimos a casa de nuestras vacaciones, descubrí que, efectivamente, podría ser un buen marido, un buen padre, un buen profesor y un buen obispo. FUENTE: https://www.lds.org/ensign/1993/06/the-family-now-and-forever/the-bishops-wife?lang=eng TRADUCCION PERSONAL NO OFICIAL
  5. ¡SÉ FELIZ, QUERIDO OBISPO! Probablemente nunca más serás un Obispo, ahora la iglesia ha crecido lo suficiente como para darle la oportunidad y bendición a otros hermanos. Ya no creo que haya obispos que duren más de 5 años o 10 como alguna vez oí, ya las nuevas generaciones de hermanos están siendo preparados para poder también servir, por lo que es mejor ser FELIZ, tal vez a pesar de lo difícil que a veces siente que van las cosas. Vivir este llamamiento es algo que debe ser parte del equilibrio, es una oportunidad única, sagrada y sobre todo que realmente entiendes muchas de las necesidades que tiene un barrio. Con TODA SEGURIDAD después del relevo no servirás en otros llamamientos como antes lo hacías, estoy seguro que lo harás mucho, pero mucho mejor que antes, cualquiera que sea el llamamiento que se te asigne después de ser el Obispo, ya habrás desarrollado la capacidad de magnificar cualquier asignación o llamado haciendo lo máximo de los mejor que has llegado a ser. Durante el servicio que se presta, después de pasar más de 1000 horas escuchando y dando consejo y de abrir la puerta del perdón a quienes lo necesiten, durante el periodo que dure al llamamiento y al final cuando llegue el relevo, lo que debe quedar es la felicidad de ser un representante del Salvador como un Pastor entregado y obediente en todas las cosas. Como aquel que fue ejemplo y como el que se esforzó por poner "... el tono espiritual del barrio al llevar a cabo la obra del Señor “con santidad de corazón” (Mosíah 18:12). Él enseña y eleva a los miembros conforme al ejemplo del Salvador. Manual de instrucciones Nº 1.
Lo anterior no es nada nuevo, no he dicho nada novedoso, es lo que siempre se nos ha enseñado, pero tal vez es la oportunidad de hacer las cosas diferentes, en Mayo se nos invitó:


“Les pedimos que reduzcan la carga de trabajo de nuestros líderes y miembros. Debemos buscar oportunidades para simplificar el trabajo.” (Presidente Thomas S. Monson – Capacitación Conferencia General Abril 2017)

“Existen dos maneras de simplificar las cosas. Una es cortar, otra es enfocar. Debemos utilizar más la segunda opción.” (Élder David A. Bednar – Capacitación Conferencia General Abril 2017)

Cuando dejamos de hacer las cosas a la que nos han apartado para hacerla, estamos dando los pasos para hacer las cosas difíciles.

NOTA ACLARATORIA: Mis comentarios con relación al llamamiento de obispo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días son de sentido personal y no pretenden ser una voz oficial de la Iglesia, no es la posición oficial sino que son sentimientos de la experiencia que tengo en este sagrado llamado.

Carlos. 
 

jueves, 16 de febrero de 2017

Las Bendiciones del Matrimonio

Recientemente he estado estudiando un poco más sobre el matrimonio y sus efectos en la vida de las personas y me he encontrado con cosas que ya me habían dicho, pero que ahora he podido vivir en mi propia experiencia. Entre ellas está el que podemos gozar de paz, tranquilidad y felicidad si nos esforzamos por hacer del matrimonio la base firme y fuerte sobre la cual una familia se pueda formar de manera saludable, estable y feliz.

Hace algunos años leí en una Liahona sobre el matrimonio en el templo y allí se describía una lista de bendiciones o alegrías que encontramos dentro del matrimonio.

Hoy quiero compartir esa lista y añadir mis comentarios sobre nuestra propia experiencia en estos 6 años que hemos estado casados.




Confianza y apoyo


Cuando te casas, cuentas con alguien que te apoye y te aliente para que hagas lo correcto, que te eleve cada día y que comparta todas tus dichas y penas.

Esto ha sido particularmente importante para mí en nuestro matrimonio. Cuando he cometido errores, he tenido el apoyo paciente de mi esposo para corregirlos y ayudarme a mejorar. Yo también he podido hacer esto por él ;) y ha sido una fuente muy buena de poder y motivación para mejorar esos aspectos en los que somos débiles. Un compañero de vida nos ayuda a perfeccionarnos constantemente.

Hijos

El que te confíen el cuidado y la custodia de los hijos del Padre Celestial trae gran dicha.

En estos seis años hemos pasado de ser dos a ser cinco en casa. Nuestros hijos son nuestra más preciada y valiosa bendición, y hemos tenido que aprender juntos a ser padre y madre. Esas experiencias que hemos compartido, los errores, los aciertos, las tristezas y las alegrías, en la crianza y en la educación de nuestros hijos, han fortalecido nuestra relación y nos han mostrado otras partes de nuestra personalidad que no conocíamos, que hemos aprendido a amar y que también hemos tenido que mejorar. No somos padres perfectos y nos falta mucho para lograr llegar a ser perfectos, pero ha sido muy enriquecedor ver cómo vamos aprendiendo a conocer y entender más a nuestros Padres Celestiales al poder compartir esa maravillosa experiencia de gestar, tener y criar a nuestros hijitos, los hijos de Dios.

Compartir

Es una bendición muy grande el formar parte de la vida de otra persona y, algún día, también de la de los hijos. Los éxitos tuyos y de tu cónyuge se convierten en éxitos de la familia. El crear recuerdos juntos le da un sentido más profundo a la vida.

Son muchas las experiencias que hemos compartido ya. El trabajo, los paseos, las graduaciones, los llamamientos, las celebraciones, las salidas y las llegadas, en fin, todo lo que hemos vivido juntos y los recuerdos que tenemos es lo que ha ido tejiendo y forjando a nuestra familia. Mirar hacia atrás y ver lo que hemos superado y logrado a pesar de las dificultades me llena de agradecimiento y me motiva a que podemos lograr muchas más cosas juntos.

Consejos

Un cónyuge te puede dar consejos buenos y francos, consejos en los que puedes confiar porque sabes que provienen de alguien que sólo quiere lo mejor para ti.

Estos consejos han sido muy importantes para mí. Sé que vienen de una persona que me ama, que confía en mí y que sabe que puedo mejorar y me ayuda en el proceso. La revelación divina a veces se recibe por medio de nuestro cónyuge, ¡soy testigo de eso!

Fortaleza

Dos personas son más fuertes que una. Pueden fortalecerse y ayudarse la una a la otra a vivir el Evangelio más plenamente.

Creo firmemente en esta afirmación porque así ha sido en mi matrimonio. Es más fácil vivir el Evangelio de Jesucristo con un compañero al lado. Nos apoyamos en momentos en los que sentimos tentación a flaquear y podemos compartir experiencias espirituales juntos, lo cual fortalece a toda la familia. Ir al templo juntos es algo de grandísimo valor.

Risas

Cuando se conocen muy bien y realmente confían el uno en el otro, disfrutan de la vida con risas y buen humor.

Esta es una de mis bendiciones favoritas porque sin duda nos hemos reído mucho; hemos disfrutado buenos momentos y nos esforzamos por mantener el buen humor en los momentos difíciles.

Amor

El que cada día te digan que te quieren es magníficamente renovador y refrescante.

Los "te amo", "me haces falta", "te extraño", "ya casi nos vemos" son recurrentes y nos hacen sonreír. El amor que se comparte en la rutina del día a día y sobretodo el amor que se expresa luego de una discusión, un desacuerdo o un malentendido, es el más significativo, porque demuestra que nos seguimos amando aunque a veces no sea fácil hacerlo.

Servicio

Existe gran gozo en prestarse servicio mutuamente, especialmente si se sirve a la persona que uno ama.

Este servicio es el que hace parte tanto de los días comunes y corrientes como de los momentos de enfermedad y de incapacidad. Agradezco a mi esposo por estar pendiente de mí, por cultivar un espíritu de servicio en nuestros hijos (aunque ahora en su corta edad a veces es difícil, pero ahí vamos...) y por ayudarme siempre aunque no se lo pida :D.

Amistad

Tienes a alguien a tu lado en los buenos tiempos y en los malos.

Siempre lo he dicho, estoy casada con mi mejor amigo y esa es mi gran bendición. Poder tener nuestras charlas, nuestras salidas, nuestros momentos juntos como amigos, como novios o como esposos, o todo junto en una sola oportunidad es poder tener muchas bendiciones en una sola persona; un ángel para todos los días.

Confianza

Es reconfortante saber que estás con alguien que siempre quiere lo mejor para ti y en quien puedes confiar sin temor.

Creo que no hay otra persona sobre la tierra en quien confíe más que en mi esposo. Es quien mejor me conoce, quien sabe cómo soy y a qué atenerse conmigo. Sé que no me haría ningún tipo de daño y sé que puedo confiar en sus sentimientos, en su criterio y en su disposición a querer lo mejor para mí siempre.

Intimidad física y emocional

El matrimonio es una relación única en la que el Señor une a dos personas en una relación eterna cuyas metas incluyen ser uno, estar juntos y experimentar gozo.

Concuerdo con esta afirmación también. El matrimonio es una relación única, la más completa, la más satisfactoria, a veces la más difícil por los retos que representa, pero también la más gloriosa, por todas las bendiciones que incluye, porque tiene el carácter de llegar a ser una relación eterna, por las alegrías que se viven en ella y porque realmente con el tiempo, dos personas logran convertirse en una sola.

En conclusión, soy feliz al estar casada, soy feliz por tener a Carlos como mi esposo y compartir mi vida con él y nuestros hijos y soy feliz al trabajar en nuestro matrimonio porque sé que lo que estamos sembrando ahora algún día lograremos cosecharlo en el dulce fruto de una familia eterna.

Alejandra

Quiero conocer sus comentarios, ¿qué alegrías les ha traído su matrimonio? :D

sábado, 3 de septiembre de 2016

Hagamos un alto, preguntémonos: ¿Qué estoy haciendo con mi vida?y luego continuemos...

¡Hola a todos! 
Hemos vuelto, han pasado grandes cosas. Primero, tendremos una bebé al final de este año y segundo, me han llamado como obispo en mi barrio. Ahora les comparto un discurso que preparé y esperamos contribuir en algo en sus vidas.


HAGAMOS UN ALTO, PREGUNTÉMONOS: ¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON MI VIDA? Y LUEGO CONTINUEMOS.

Durante el tiempo que llevo en este sagrado llamamiento he tenido varias experiencias que me han ayudado a entender más lo diferentes que somos todos. Lo que tenemos en común es que Dios es nuestro amoroso Padre Celestial y que la meta que tenemos es volver a vivir con Él de nuevo.
Aunque durante esta vida, algunos de nosotros tendremos que pasar por diferentes experiencias, para algunos la prueba es más dura que para otros; pero no quiere decir no seremos probados, finalmente para esto nacimos en esta tierra: “ y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare;” Abr 3:25.

Sin duda este estado es maravilloso; en la medida que podamos recordar todas las cosas y tengamos el privilegio de recordar lo que somos, esa oportunidad nos ayudará a seguir como dice el himno: “Nuestra salvación labremos, procurando la verdad, y la juventud, con celo, luchará y velará. ¡Sí!” Himno 166. No es un trabajo sencillo, pero si nos esforzamos por ser obedientes a los convenios y todos los mandamientos de Dios, lo podremos hacer. En el Libro de Mormón se nos da una luz para saber de qué está hecho el velo que nos separa de ese conocimiento maravilloso. Éter nos advierte: “He aquí, cuando rasguéis ese velo de incredulidad que os hace permanecer en vuestro espantoso estado de iniquidad, y dureza de corazón, y ceguedad de mente, entonces las cosas grandes y maravillosas que han estado ocultas de vosotros desde el principio del mundo, sí, cuando invoquéis al Padre en mi nombre, con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, entonces sabréis que el Padre se ha acordado del convenio que hizo con vuestros padres, oh casa de Israel.” Éter 4:15. 

Me gustaría poder extenderles a manera de exhortación una invitación a que “Hagamos un alto y nos preguntemos ¿Qué estamos haciendo con nuestra vida? Y continuemos.” es necesario que frente al caos actual de este mundo hagamos una pausa para reflexionar sobre lo que hemos estado haciendo y lo que nos falta por hacer. Recuerdo un poema especial para mí, es de Gonzalo Arango:
“ El tesoro: Si buscas el tesoro y lo encuentras facilito, es un pobre tesoro. Si renuncias a encontrarlo porque está muy profundo, no mereces el tesoro. Si lo buscas con amor y sacrificio, tu esfuerzo es oro, aunque no encuentres el tesoro” (www.gonzaloarango.com/ideas/todoesmio.html). Frente a estos hechos quiero hacer tres pausas para que entremos a reflexionar todos. 

¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON MI VIDA PERSONAL?

Somos nuestros “propios agentes” DyC 58:28, tenemos un potencial divino, pero en la medida que apliquemos adecuadamente los mandamientos que Dios nos ha dado y que por voluntad propia hemos aceptado, tendremos las diferentes maneras de obtener guía, instrucción y bendiciones que nos ayuden a regresar a su presencia. 

Desde jóvenes podemos hacer que nuestro carácter espiritual se vea fortalecido, así lo vemos en las escrituras con Nefi. Él aprendió de “buenos padres, y recibí por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre…” 1 Nefi 1:1. Sus decisiones fueron importantes para conocer y llevar a cabo el propósito que Dios tenía para él. Hemos preguntado a nuestro amoroso Padre Celestial ¿qué deseas que yo haga? y también preguntar ¿Padre, lo que estoy haciendo está bien a tus ojos? con seguridad tendremos una respuesta pues Él nos conoce y debemos conocerlo a Él. El caso contrario está cerca de Nefi, sus hermanos Laman y Lemuel “…murmuraban en contra de su padre; y hacían esto porque no conocían la manera de proceder de aquel Dios que los había creado.” 1 Nefi 2:12. 
Ahora en la juventud de todos debemos saber buscar la relación con el Dios que nos ha hecho saber su voluntad por medio de los profetas. HAGAMOS UN ALTO Y PREGUNTÉMONOS.

¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON MI VIDA FAMILIAR?

Somos parte de una familia; tenemos responsabilidades que cumplir al formar parte de esta sociedad. La familia, en particular en la Iglesia de Jesucristo, tiene un componente más especial porque aquí hacemos ordenanzas que nos pueden unir por esta vida y por la eternidad, por lo que la visión de cada persona que conforma la familia no puede ser menos que esto. En la proclamación sobre la familia encontramos la siguiente declaración: “…El esposo y la esposa tienen la solemne responsabilidad de amarse y de cuidarse el uno al otro, así como a sus hijos. “…herencia de Jehová son los hijos” (Salmo 127:3). Los padres tienen el deber sagrado de criar a sus hijos con amor y rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales, y de enseñarles a amarse y a servirse el uno al otro, a observar los mandamientos de Dios y a ser ciudadanos respetuosos de la ley dondequiera que vivan. Los esposos y las esposas, las madres y los padres, serán responsables ante Dios del cumplimiento de estas obligaciones.” Párrafo 6. Las tradiciones SUD, son excelentes tradiciones que nos acercarán más a nuestro Salvador y a nuestro Padre Celestial. ¿Estamos orando a diario como familia? ¿estamos haciendo la noche de hogar? ¿estamos haciendo consejos familiares para tomar en consejo decisiones importantes en nuestra vida? ¿la última decisión que tomé, realmente la consulte con el Señor? y mi comportamiento está de acuerdo con lo que es el mandato del Padre? se han preguntado ¿si no soy obediente a los consejos de nuestros padres terrenales, seremos obedientes a nuestros padres celestiales? HAGAMOS UN ALTO Y PREGUNTÉMONOS.

¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON MI VIDA EN LA IGLESIA?

Esta Iglesia es diferente a muchas otras, en lo que respecta a la doctrina y sus bases es una iglesia con cimientos donde el sacerdocio, la autoridad y la revelación siguen vigentes. Cada que podemos levantamos nuestras manos en señal de voto para sostener a hombres para que puedan presidir esta, Su Iglesia.

Esta obra es magnífica, se nos requiere que demos todo lo mejor que somos, el Presidente Kimball dijo: “El liderazgo es un proceso difícil en el que se le dice a la gente lo que no quiere oír, se le invita hacer cosas que no quiere hacer, con el fin de salir de la comodidad de lo conocido a la emoción de lo desconocido, para que este mundo sea mejor” Hermanos, es necesario prestar un servicio amoroso en esta Iglesia, se espera de nosotros que magnifiquemos todas las oportunidades que tenemos de servir al Señor y a nuestros hermanos. Se nos requiere que demos de tiempo, de nuestros talentos, que busquemos un gran equilibrio en el tiempo para poder servir todo lo mejor que podamos hacerlo, no podemos dar excusas para no servir, finalmente todo lo que tenemos es gracias a las bendiciones que recibimos de nuestro Dios. 

Esa invitación la hizo nuestro Salvador aquí en la tierra, cuando comenzó a organizar su Iglesia: “Si alguno viene a mi y no aborrece a su padre, madre, esposa e hijos, hermanos, hermanas y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” “Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas las cosas que posee no puede ser mi discípulo” “… Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar” Lucas 14: 26, 33, 30 respectivamente. HAGAMOS UN ALTO Y PREGUNTÉMONOS.

Este tiempo de preparación requiere de hacer muchos altos en el camino, trabajar en lo que es necesario trabajar y en lo que realmente vale la pena, para que “tengamos tesoros en la mansión del Padre” Éter de nuevo nos da consuelo y nos da la verdad: “de modo que los que creen en Dios pueden tener la firme esperanza de un mundo mejor, sí, aun un lugar a la diestra de Dios; y esta esperanza viene por la fe, proporciona un ancla a las almas de los hombres y los hace seguros y firmes, abundando siempre en buenas obras, siendo impulsados a glorificar a Dios. Eter 12:4. 


Sin embargo, es necesario que consideremos por un instante no corto nuestro valor: “Si hoy fuera en la tierra tu último día, del largo camino, el último estrecho, después de tus luchas ¿Qué valor tendrías? ¿Qué cuentas darías a Dios de tus hechos? Yo sé que esta es Su Iglesia porque le pregunté y Él me respondió, esas respuestas son las que me tienen aquí al frente de ustedes. Si hay algo que se deba cambiar con urgencia, hermanos aquí estamos para ayudarlos. Recuerden ¿Qué cuentas darías a Dios de tus hechos?

Carlos

viernes, 6 de noviembre de 2015

Sobre los hijos de padres que viven en una relación del mismo sexo - Comentarios sobre los ajustes al Manual 1

El día de ayer se anunciaron ciertos ajustes al Manual de Instrucciones no. 1, los cuales serán efectivos inmediatamente, y que tratan el tema de los hijos adoptados o naturales de padres que viven en una relación del mismo sexo, sea que estos padres estén casados o convivan en unión libre. 

Debo confesar que me sorprende ver que algunos miembros activos de la Iglesia se alarmaron, asustaron o indignaron con lo que dicen estos ajustes, y la verdad es que respeto sus reacciones, pero considero que hay que tratar de ampliar la perspectiva un poco más antes de emitir juicios contra los profetas y apóstoles del Señor, quienes fueron los que hicieron los ajustes mencionados al Manual de Instrucciones, con la aprobación del Señor mismo.

Cuando nos bautizamos en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, hacemos una serie de convenios o compromisos que determinan nuestro deseo (voluntario, sin presiones ni coerciones, es una decisión que cada uno puede tomar o no) de seguir a nuestro Padre Celestial y Jesucristo. Como bien lo sabemos por las Escrituras, el Señor nos habla por medio de sus profetas:

Amós 3:7
Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.
D y C 1: 38
Lo que yo, el Señor, he dicho, yo lo he dicho, y no me disculpo; y aunque pasaren los cielos y la tierra, mi palabra no pasará, sino que toda será cumplida, sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo.

Y tendiendo esto cuenta, entendemos entonces que cuando entramos a la Iglesia, si estamos de acuerdo con lo que dicen las Escrituras, lo que dice o revela el Señor por medio de Sus profetas para toda Su Iglesia es lo que el Señor mismo nos diría si estuviera cara a cara, frente a nosotros. El único autorizado para recibir revelación para toda la Iglesia es el presidente de la Iglesia, quien en este caso es el Pdte Thomas S. Monson (cito este artículo por si acaso).

Creo que hasta aquí todos estamos de acuerdo. Por esto, cuando se anuncia un ajuste, una adición o modificación al Manual de Instrucciones de la Iglesia, el cual, como su nombre lo indica, tiene por objetivo dar instrucciones de cómo se deben administrar los asuntos de la Iglesia, de acuerdo con lo que el Señor mismo ha determinado.

Cito del Manual no. 2 :
"Manual 1: Presidentes de estaca y obispos. En este manual se detallan las responsabilidades generales de los presidentes de estaca y los obispos, y proporciona información detallada sobre normas y procedimientos." 
"Actualizaciones y suplementos de las instrucciones  
De vez en cuando, la información de estos manuales se actualizará o suplementará por medio de cartas, avisos u otra comunicación de la Primera Presidencia, del Quórum de los Doce Apóstoles y del Obispado Presidente. Cuando esto ocurra, los líderes deben anotar los cambios en sus ejemplares de los manuales. Los líderes deben conservar juntos los manuales y estos materiales suplementarios.
Preguntas sobre las instrucciones 
Los líderes que tengan preguntas en cuanto a la información de los manuales o asuntos que no se mencionen en ellos deben dirigirlas a la autoridad inmediata que los presida."

Las modificaciones que fueron anunciadas el día de ayer aún no han llegado en un comunicado oficial a los líderes locales, pero cuando lo hagan, según lo descrito arriba, ya sabemos qué harán con ellas: añadirlas o anotarlas al Manual no. 1, en este caso, y ponerlas en práctica de inmediato.

Ahora, después de esta breve explicación administrativa, entremos en materia. ¿Qué dicen los ajustes y en qué nos afectan a los líderes y miembros de la Iglesia? Vamos paso por paso.

Parafraseando lo que dice el artículo de Deseret News, el hno. Eric Hawkins, portavoz oficial de Asuntos Públicos de la Iglesia, dijo: "A pesar de que la Iglesia respeta la ley del país, y reconoce el derecho de los demás a pensar y actuar de manera diferente, no realiza ni acepta el matrimonio entre personas del mismo sexo dentro de su membresía."

El Manual 1 incluye ahora el estar en un matrimonio del mismo sexo en la definición de la apostasía (ver sección 6.7.3 Manual 1) y lo nombra como una circunstancia que requiere la convocatoria de un consejo disciplinario. El manual también aclara que la ordenanza de nombrar y bendecir a un niño no se puede realizar para los niños que viven con un padre en una relación del mismo sexo. La nueva sección del manual aparece bajo el título "Hijos de un padre que vive en una relación del mismo género." (sería una sección nueva en el capítulo 16 del Manual 1, la sección 16.13), y afirma que "un hijo natural o adoptado de un padre viviendo en una relación del mismo sexo, si la pareja está casada o en unión libre, no puede recibir un nombre y una bendición." 

Aunque los niños no se consideran oficialmente miembros de la Iglesia SUD hasta que se bautizan a los 8 años, la bendición de un niño crea un número de registro dentro de los archivos de la Iglesia. Los niños no son considerados responsables o lo suficientemente maduros como para recibir el bautismo hasta la edad de 8 años. La adición al manual también afirma que "un hijo natural o adoptado de un padre que vive en una relación del mismo sexo, si la pareja está casada o en unión libre," sólo puede ser bautizado, confirmado, ordenado al sacerdocio o recomendado para servir en una misión de tiempo completo con la aprobación de la Oficina de la Primera Presidencia. Un presidente de misión o de estaca puede solicitar la aprobación y determinar que: "el niño (o el joven) acepta y se compromete a vivir las enseñanzas y la doctrina de la iglesia, y específicamente desaprueba la práctica del matrimonio y la convivencia entre personas del mismo sexo"; y "el joven es mayor de edad y no vive con un padre que ha vivido o vive en una relación de convivencia o matrimonio del mismo sexo en ese momento."

Esas son las adiciones que se harán al Manual y que nos compete conocer a todos para entender de una forma aún más clara, la posición oficial de la Iglesia en tiempos donde, en la práctica, empezaremos a ver a más familias que tendrán padres en relaciones de convivencia o en matrimonios con personas del mismo sexo y a sus hijos, sean naturales o adoptados.

Ahora, en mi opinión personal, celebro el hecho de que estas aclaraciones se hayan incluido en el Manual de instrucciones, porque quitan dudas a líderes y miembros en cuanto a cómo proceder en estos asuntos eclesiásticos y administrativos (registros, etc), y también despejan dudas a quienes no son miembros de la Iglesia, en cuanto a la posición invariable de la doctrina del matrimonio y la familia dentro de nuestra congregación religiosa.

Me parece completamente lógico y hasta diría que muy saludable, que la Iglesia no interfiera con la enseñanza, el ejemplo y las prácticas que se viven en un hogar donde hay padres que viven en una relación del mismo sexo y sus hijos. Considero que es incompatible que padres que practican y apoyan el matrimonio homosexual quieran llevar a sus hijos a una Iglesia que no apoya esta práctica dentro de sus doctrinas más básicas.

Pienso que efectivamente, el niño que hace parte de una de estas familias, cuando ya sea mayor de edad y haya pasado por su proceso de maduración y aprendizaje suficiente podrá tomar una decisión consciente en cuanto a la religión y podrá escoger si seguir las enseñanzas de sus padres o las de Jesucristo. Me parece que sería más una carga que una bendición el llegar a los 8 años, bautizarse en la Iglesia SUD y tomar sobre sí responsabilidades que irían en contra de las creencias y prácticas de las personas a quienes ese niño o niña más ama: sus padres. En cierta forma lo veo como una manera de proteger y cuidar a los niños de dar cuentas de algo que sobrepasa su entendimiento y capacidad. Insisto, es mi opinión muy personal.

Al final de todo, no he visto que en ningún lugar se prohiba la entrada, la participación activa y el servicio que estas familias de padres en relaciones homosexuales y sus hijos puedan brindar a la Iglesia y sus miembros. No lo veo como una marginación ni una restricción, simplemente como una manera de aclarar la importancia de los convenios que se hacen y la gran responsabilidad de cumplirlos. Todos son bienvenidos a conocer el Evangelio, a participar de las actividades y usar los recursos que se extienden a todas las personas, pero cuando se toma la decisión de tomar sobre sí convenios sagrados con el Señor, las cosas toman una dimensión eterna, que va mucho más allá de considerar la Iglesia como un club, un lugar para tener amigos, sentirnos bien o prestar servicio a los demás. El Élder Christofferson en la última conferencia general habló de este tema.

Ahora, sé que hay casos de casos. Sé que tal vez algunos líderes locales de la Iglesia (sí, seres humanos comunes y corrientes como lo somos todos y cada uno de nosotros) pueden no haber tomado las decisiones más sensatas en el pasado y sus acciones pueden haber afectado negativamente a las personas, en cuanto a su opinión sobre la Iglesia y su organización, el concepto del amor del Señor, o muchos otros temas, pero recordemos que los seres humanos aún NO somos perfectos, sin embargo, el Señor sí lo es y ha establecido Su Iglesia con un orden perfecto. Hay que saber diferenciar y distinguir las dos cosas.

Finalmente quiero manifestar mi creencia de que el Señor Jesucristo es el único fundamento seguro en quien confío y en quien quiero poner mi vida y la de mi familia. Los tiempos siguen cambiando rápidamente, así como las opiniones, las doctrinas y los paradigmas del mundo. Sin embargo, de manera personal he tomado la decisión de seguirlo a Él, considero que es el camino correcto. Todos y todas tenemos derecho a escoger libremente lo que queremos y no queremos hacer durante toda nuestra existencia, es nuestro derecho más básico, es universal y se nos dio a todos: el derecho a elegir. Decidamos bien desde el principio y seremos felices siempre. Si cometemos algún error, podemos corregir el rumbo, arrepentirnos y continuar el camino. De eso se trata el Evangelio de Jesucristo.

Gracias por leer!

Alejandra

PD: Les invito a dejar sus comentarios y opiniones!

Añadimos hoy, 13 de noviembre de 2015, la carta de la Primera Presidencia con respecto a los ajustes al Manual 1. Los comentarios que ellos hacen a estos cambios ayudan a entender un poco más sobre el por qué de los ajustes y lo que se espera de los líderes del Sacerdocio. El documento oficial lo pueden leer aquí.

*ADVERTENCIA: Las opiniones arriba expuestas representan únicamente mis pensamientos y consideraciones y NO se pueden tomar como una declaración o posición oficial expresada por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días. Gracias :) *

domingo, 20 de septiembre de 2015

SERIE "EL CLÓSET ES PARA LA ROPA" - Pregunta No. 5: ¿Dónde está mi amigo Zancudo? Seguir firmes en la fe.


He recordado durante este tiempo en que hemos hecho esta serie las experiencias que mi buen amigo “Zancudo” (les recuerdo que Zancudo fue un amigo muy especial que murió ya hace muchos años y que omito su nombre por reserva) compartió y compartimos. Lo conocí cuando preste servicio militar y durante el tiempo que compartimos aprendí muchas cosas.

Al llegar a la quinta pregunta y poder dar respuesta a la misma, he decidido soportar mi respuesta con una declaración que realizó la Primera Presidencia de la Iglesia el 29 de junio de 2015, que dió alcance a los cambios en los derechos constitucionales en los EEUU en este mismo año.

[…] El matrimonio entre un hombre y una mujer fue instituido por Dios y es fundamental en el plan que Él tiene para Sus hijos y para el bienestar de la sociedad. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra” (Génesis 1:27–28). “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se allegará a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). 
Las familias fuertes, guiadas por una madre y un padre amorosos, sirven como la institución fundamental para el cuidado de los hijos, para inculcar la fe y para transmitir a las futuras generaciones las fortalezas y los valores morales que son importantes para la civilización y cruciales para la salvación eterna.
Una familia edificada en el matrimonio de un hombre y de una mujer constituye el mejor entorno para que se afiance el plan de felicidad de Dios. Esa es la razón por la que, generalmente, las comunidades y las naciones han animado y protegido al matrimonio entre un hombre y una mujer, y a la familia que resulta de esa unión, como instituciones privilegiadas. Las relaciones sexuales fuera de un matrimonio de ese tipo son contrarias a las leyes de Dios que pertenecen a la moralidad. Los cambios en la ley civil no modifican, ni pueden cambiar la ley moral que Dios ha establecido. Dios espera que defendamos y guardemos Sus mandamientos pese a las opiniones o tendencias divergentes de la sociedad. Su ley de castidad es clara: las relaciones sexuales son correctas únicamente entre un hombre y una mujer que estén legal y lícitamente casados como esposo y esposa. Invitamos a todos a revisar y a entender la doctrina que se halla Una Proclamación para el Mundo”. 
De conformidad con nuestras creencias fundamentales, los oficiales de la Iglesia no harán uso de su autoridad eclesiástica para efectuar matrimonios entre dos personas del mismo sexo; además, la Iglesia no permite que sus centros de reuniones ni otras propiedades se utilicen para ceremonias, recepciones ni otras actividades relacionadas con matrimonios de personas del mismo sexo. No obstante, se da la bienvenida a todos los visitantes a nuestras capillas y propiedades en tanto respeten nuestras normas de conducta durante su estadía en ellas.
El evangelio de Jesucristo nos enseña a amar y a tratar a toda persona con bondad y cortesía, incluso cuando no estemos de acuerdo. Afirmamos que no se debe tratar de forma irrespetuosa a aquellos que fomenten las leyes o los fallos de los tribunales que autoricen los matrimonios de personas del mismo sexo. De hecho, la Iglesia ha defendido los derechos de las parejas de personas del mismo sexo en asuntos de hospitalización y cuidado médico, de equidad de vivienda, de empleo y legalización de testamentos en tanto que estos no infrinjan con la integridad de la familia tradicional ni con los derechos constitucionales de las iglesias. La Iglesia insiste en los derechos de sus líderes y miembros de expresar y defender sus convicciones religiosas relacionadas con el matrimonio, la familia y la moralidad libres de represalia o de castigo. La Iglesia también tiene derecho a mantener sus normas de conducta moral y de buen comportamiento para los miembros. Como miembros de la Iglesia, somos responsables de enseñar el evangelio de Jesucristo y de hacer notar las grandes bendiciones que se derivan del prestar atención a los mandamientos de Dios, así como las consecuencias inevitables que resultan al pasarlos por alto. Invitamos a todos a orar para que a las personas de todas partes se les ablande el corazón en cuanto a las verdades que Dios estableció en el principio y para que se conceda sabiduría a quienes sean llamados a decidir asuntos que son importantes para el futuro de la sociedad. 

El Consejo de La Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.


Yo me uno a esta declaración, dado que proviene de los líderes a los cuales yo sostengo y creo firmemente sobre la postura del matrimonio.

… Apreciado Zancudo, en el lugar donde tu estás debes estar aprendiendo el plan que aquí en la tierra no tuviste la oportunidad de conocer. Espero que tengas la oportunidad de seguir aprendiendo y seguir avanzando en la comprensión del Evangelio, "Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos; para que sean juzgados en la carne según los hombres, pero vivan en el espíritu según Dios." (1 Pedro 4:6). Ahora el reto es hacer una ordenanza vicaria para que desde aquí tengas el privilegio de hacer convenios y seguir comprendiendo este plan y tu propósito en la vida. Vida que dejaste años atrás…

Invitamos a las personas que se sientan atraídas a personas de mismo sexo que sigan los consejos de nuestros profetas, que hablen con sus familiares y con sus líderes locales, los invitamos a que sus deseos de comprender el plan de salvación  sigan creciendo y tengan el éxito que esperan durante esta prueba.

Y recuerden el consejo de nos da Doctrina y Convenios 76: 60 "Y vencerán todas las cosas"

Recuerden que tenemos algún material de ayuda para darles. Si quieren solicitarlo, lo pueden pedir anónimamente, nuestro correo-e: fliagomeztorres@gmail.com o por un mensaje privado a nuestra página de Facebook de El Libro Rojo SUD.



Carlos.

miércoles, 1 de julio de 2015

SERIE "EL CLOSET ES PARA LA ROPA" - Pregunta No. 4: Iglesia, Familia y ¿Matrimonio Gay? - Respeto, Amor y Educación.

Hola a todos nuestros queridos lectores :)

Hoy quisiera hablarles de un tema y plantearles un desafío (si es que se le puede llamar así) sobre lo que hemos estado escuchando y leyendo recientemente sobre la aprobación en Estados Unidos del matrimonio gay por parte de la Corte Suprema.

Sé que tal vez veamos esto como algo muy lejano a nuestra realidad en la Iglesia en Colombia, que estamos en un país que aún demorará un poco más en dejar que se apruebe el "matrimonio igualitario" (como lo han llamado) pero que al fin y al cabo lo aprobará, sea tarde o temprano, pero sucederá, así como ya ha pasado en tantos lugares del mundo. Sin embargo, considero pertinente y apropiado hablar en este momento de este tema, tal vez como una preocupación personal por lo que veo que está pasando a mi alrededor, al pensar en mis hijos y el futuro que viene para ellos, al mirar las personas en mi barrio y estaca y el poco conocimiento que tenemos sobre luchar con desafíos tan grandes como es el de sentir atracción por una persona del mismo sexo, la desinformación que existe en las redes sociales y lo agresivas que se pueden volver algunas personas cuando hablan sobre este tema, entre muchas otras razones. Trataré por tanto de explicar mi punto y mi invitación a la acción sobre este tema de la mejor manera posible.

Como todos sabemos, la posición tanto del Señor como de Su Iglesia es completamente clara e invariable en cuanto al matrimonio y la familia (véase "La Familia: Una Proclamación para el mundo" y la publicación "The Divine Institution of Marriage"), el matrimonio es ordenado por Dios y es entre un hombre y una mujer. Las personas, los gobiernos, y las familias del mundo han definido el matrimonio de muchas maneras: como un mandamiento divino, una convención social, la base de una sociedad, la manera de organizar la familia, un derecho fundamental, un contrato civil, entre otras definiciones. Debido a los muchos conceptos que los hombres y mujeres se han planteado y han decidido adoptar y practicar sobre el matrimonio en los muchos años de historia de la humanidad, ahora se ha planteado la definición de que el matrimonio no solo puede ser entre un hombre y una mujer sino entre personas del mismo sexo. Se han establecido las normas para darle una estructura, unos derechos y deberes, una manera de formalizarlo y todo lo que implica un matrimonio bajo la ley.

Dado entonces que esta definición de matrimonio ya ha entrado a formar parte del marco y la práctica legal de muchos países, es una realidad ineludible y que por cierto es más y más común y normal con el pasar de los días y los años, no podemos seguir pensando como miembros SUD que es algo que tiene que ver con "alguien más", que "no tengo por qué preocuparme de ese tema" y lo que aún no entiendo: "en casa solo enseñamos principios correctos y no hablamos de esa clase de temas"... entre otras frases por el estilo que no citaré y que no quiero recordar. Recientemente leí en un blog SUD que todos, todos los miembros de la Iglesia hoy en día conocemos, somos familiares o tenemos de amigo al menos a una persona que también es miembro de la Iglesia que siente atracción por alguien del mismo sexo. Al menos una persona, pueden ser muchas más. Y si en este momento están pensando en el nombre de aquella persona y no encuentran a nadie, lo más seguro es que no lo sepan, pero está en su casa o en su barrio y tiene desconfianza, temor o vergüenza de decirle a alguien (o a ustedes) sobre su situación pero ustedes no lo saben. Entonces, partiendo de esta estadística, es un tema que sí nos compete, que sí debemos preocuparnos por entender y saber manejar, que sí hay que enseñar en casa (porque si no lo hacemos nosotros los padres, alguien más de seguro lo hará y no precisamente con la mejor información ni de la mejor manera) y que sí hay que compartir.

Para poner el tema desde otra perspectiva, plantearé entonces una situación que sé que ya sucede y si no les ha pasado en su barrio, sé que sucederá en un tiempo no muy lejano y que debemos estar preparados para ella, para que no salgamos avergonzados, enojados, "indignados" o confundidos. La situación que describiré a continuación es meramente hipotética y ficticia (si coincide con la realidad es pura coincidencia) y la tomo de ejemplo para ilustrar lo que quiero explicar. Imaginemos entonces que faltan 10 minutos para la reunión sacramental. Llegamos a tiempo al salón, nos sentamos con nuestra familia y escuchamos tranquilamente el preludio. Al instante, vemos a través de las ventanas que se acercan a la puerta una pareja de hombres, tal vez alrededor de los 35-40 años, vestidos de traje y corbata, vestimenta usual para asistir a la capilla un domingo. Cuando llegan a la puerta vemos que están tomados de la mano. Amablemente saludan a las personas a su alrededor, y uno de ellos, a quien ustedes y yo conocemos, se acerca a nosotros a saludarnos también. Somos amigos de hace muchos años. Nos presenta a su esposo, a quien también saludamos y le presentamos a nuestros hijos, quienes están sentados a nuestro lado. Nuestro amigo había estado inactivo desde hace algunos años, los misioneros lo han contactado y después de varias visitas y lecciones ha decidido asistir nuevamente a la capilla, junto con quien ahora es su esposo. Él ha recordado lo bien que se sintió al volver a escuchar a los misioneros, quiso volver, a pesar de lo difícil que fue. Quiso invitar a su esposo, quien no había recibido antes lecciones de misioneros ni cosa parecida, pero aceptó, porque ama a quien es ahora su esposo y decidió apoyarlo.

Ambos están un poco aprensivos en cuanto a lo que pensarán o harán las personas en la capilla ese día, pero los misioneros han recibido apoyo de los miembros del consejo de barrio y han hecho todos los esfuerzos posibles por concretar la fecha que por fin llegó. La pareja ha asistido a la capilla y están sentados, juntos, en el salón, esperando que las reuniones comiencen.

Vienen entonces mis preguntas a todos nosotros, queridos lectores: ¿cómo los miramos cuando entraron? ¿sí los saludé y les sonreí, sin escandalizarme, asustarme o mirar para otro lado e ignorar que ya los había visto? ¿cómo los recibieron nuestros hijos? ¿les saludaron de la manera apropiada, fueron corteses? ¿de qué forma los recibió el obispo o cualquier otro líder del Sacerdocio? Ellos estuvieron durante toda la reunión sacramental y decidieron quedarse a las siguientes clases. En la clase de Principios del Evangelio, ¿cómo fueron presentados? ¿qué preguntas hicieron ellos y suponiendo que yo estaba presente en ese salón con ellos, qué les dije, cómo respondí? Los jóvenes y los niños también los observaron (MUY atentamente) desde que entraron al salón, hasta que se despidieron de nosotros, 3 horas después. Nuestros hijos me hicieron preguntas al respecto. ¿qué les dijimos? ¿cómo respondí sus preguntas, con qué tono, qué actitud?

Ahora, si nos adelantáramos más en el tiempo, o si la situación misma fuera que llegan la misma pareja, pero con su hijo adolescente (sea que es el hijo biológico de uno de ellos o es adoptado, es algo que va a suceder) a la capilla y este joven va a la clase de escuela dominical y luego con los HJ, ¿cómo fue recibido y tratado? ¿se le hizo sentir bienvenido? ¿o fue víctima de matoneo / bullying por parte de alguien más estando allí?

Son solo preguntas que vienen a mi mente al tratar de autoevaluarnos como familia en cuanto a nuestra forma de asimilar diferentes situaciones que de seguro ocurrirán. En las publicaciones que mencioné al iniciar esta entrada del blog, los profetas siempre nos recuerdan y nos recalcan que debemos por sobre todas las cosas tratar a todos con amor, respeto, y bondad tratarlos como Jesucristo lo haría. El que lo hagamos no significa que aprobamos o celebramos su definición de matrimonio y familia, no tiene nada que ver con eso. Simplemente partimos del punto de que todos somos hermanos, y debemos demostrarnos amor los unos por los otros.

¿Cómo llegamos entonces a tener en nuestra mente y corazón la actitud correcta para tratar a nuestros hermanos LGBTI con amor y respeto?

Hago esta pregunta porque es cierto que este tema puede provocar muchos tipos de sentimientos en las personas: indiferencia, dolor, angustia, indignación, enojo, repudio, confusión, etc. Sin embargo, el mandamiento es claro: "que os améis unos a otros" y esto requiere informarnos mejor y dejar tantos sentimientos prejuiciosos a un lado.

De esta forma entonces planteo el desafío para responder a la pregunta anterior: todo empieza en nuestro hogar. Nuestro hogar es el mejor lugar para aprender sobre la institución divina de la familia, sobre las responsabilidades del padre y la madre, sobre el propósito eterno del matrimonio y de la procreación. Debemos enseñar sobre el propósito del templo y de los convenios que allí se hacen. Debemos enseñar a nuestros hijos desde que son pequeños, que las leyes del país permiten no solo que un hombre y una mujer se casen sino que también permite que dos personas del mismo sexo lo hagan, pero eso no significa que la ley de Dios se vea alterada o modificada para aceptar esas uniones.

Debemos charlar con nuestros hijos, contestar sus preguntas y aclarar cualquier duda que ellos tengan al respecto. Debemos hablar con un lenguaje claro y apropiado para su edad sobre el propósito de nuestros cuerpos, de sus funciones, de su desarrollo y de lo sagrados que deben mantenerse, de las leyes de Dios que cuidan sus cuerpos, sus templos. Hay que hablar de los sentimientos que pueden llegar a generarse por personas del mismo sexo, y qué hacer en caso de que eso ocurra. Cuando en nuestra familia hay desinformación sobre este tema y los hijos no sienten la confianza de hablarlo con sus padres, pueden llegar entonces los sentimientos de temor, tristeza, incluso depresión, que puede llevar a que busquen fuentes de información menos confiables, que tomen malas decisiones y que cometan errores que se pudieron haber prevenido. Si estos temas se tratan con sinceridad y con confianza en el hogar ellos recurrirán a nosotros y podremos ayudarles antes que se vean tentados a hacer algo que podría llegar a hacerles daño.

¿Y en la Iglesia? bueno, se me ocurre que podríamos también hablar de estos temas en las Mutuales. La verdad es que en el tiempo que estuve en las MJ nunca se habló en una mutual sobre este tema, pero creo que pudo ser bueno que se mencionara, precisamente porque no todas las MJ o los HJ tienen la confianza de contar o preguntar algo a sus padres y tal vez alguien que sí sería una buena fuente de apoyo y ayuda sea un líder de la Iglesia. Se puede hablar abiertamente con los jóvenes para que al momento en que algún joven sienta que está en esta prueba (le atrae alguien del mismo sexo), no tenga que esconderse por temor y cometer errores que solo traen sufrimiento y angustia. Si se hablara con ellos así, de manera más natural, habría más jóvenes que no tienen que devolverse de la misión por depresión o miedo a ser descubierto por sentir algo diferente que no tiene nada de malo con tal de que no se actúe acorde a los sentimientos. Podemos hablar con los jóvenes de los efectos nocivos del bullying, cómo evitarlo y cómo cortarlo si ya está germinando. Todos sabemos que la etapa de la adolescencia no es fácil y todos buscamos nuestro rumbo. No podemos permitir que por acciones malintencionadas o aparentemente "inocentes" de otros, nuestros jóvenes terminen en caminos peligrosos de los que luego no puedan salir solos. Es mucho el dolor y sufrimiento que podemos evitar si actuamos a tiempo.

Imagino también reuniones de Sociedad de Socorro y Quórumes del Sacerdocio donde se despejen las dudas de los padres, donde se hable de forma franca y directa de los espantosos efectos de la pornografía (también hay que hablar esto con los jóvenes), donde se promuevan herramientas para proteger a nuestra familia de tan terrible veneno. Si los profetas nos han advertido tan enfáticamente sobre las nefastas consecuencias de la pornografía es por algo, y hemos visto estos efectos en otras familias, por favor hagamos algo más para luchar contra esta terrible plaga. Si bien hoy en día es prácticamente imposible blindar a nuestros hijos de la suciedad que hay en el mundo, podemos enseñarles qué hacer cuando se topen con pornografía, qué hacer cuando quieran presionarlos a consumir drogas o cómo elegir mejor a sus amigos más cercanos, quienes influirán enormemente en ellos y en sus desiciones del día a día.

El desafío es este, que hagamos un poco más por salvaguardar nuestras familias de los fuertes ataques del enemigo. Siempre habrá algo que podamos hacer o mejorar en casa. Empecemos poco a poco y los efectos protectores de una influencia recta en el hogar se verán y darán frutos. Vivimos en tiempos peligrosos y cada vez lo serán más, pero así como los profetas nos han enseñado, podemos criar a nuestros hijos con seguridad si nuestra base es el Evangelio de Jesucristo. Podemos impulsar desde donde estemos en cada uno de nuestros barrios, promover más charlas, más mutuales, más conferencias de juventud o campamentos donde se traten estos temas, de manera abierta y sincera con niños y jóvenes, con jóvenes adultos tanto solteros como casados, en fin, con todos los miembros del barrio. 

Espero haberme expresado de la mejor manera para que pudieran entender la invitación. Soy una madre SUD que defiende y promueve el matrimonio entre un hombre y una mujer. Creo firmemente que la felicidad en la vida familiar se consigue cuando se vive de acuerdo al Evangelio de Jesucristo y espero poder transmitir esos mismos principios a mis descendientes. Quiero que ellos aprendan que es posible vivir de una manera feliz en este mundo y que aunque no toleramos ni apoyamos el pecado, amamos a todas las personas, porque son nuestros hermanos y hermanas, de todos aprendemos y gracias a ellos nosotros progresamos y nos perfeccionamos. Esa es la lección que me gustaría dejarles y me encantaría que las personas que rodean a mi familia también nos ayuden en esta labor.

Gracias por leer, ¡esperamos sus comentarios!

Alejandra

P.D. Pueden ver la carta que la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles envió a los barrios de Estados Unidos y Canadá para que sea leída entre el 5 y el 12 de julio en las capillas a todos los miembros mayores de 12 años, sobre este tema, aquí.



martes, 27 de enero de 2015

SERIE "EL CLÓSET ES PARA LA ROPA" - Pregunta No. 3: ¿Cómo ayudar a los que se debaten con la atracción hacia las personas de su mismo sexo?

Hola,

Después de casi dos meses de descanso, retomamos.

Gracias por visitar el Blog, esperamos que pronto pasemos de la 15 mil visitas. Llevamos casi 13 mil, no sabíamos que sería tantas; tan solo en el 2014 tuvimos 10 mil visitas.

Yo continúo con la serie "El clóset es para la ropa". Hemos tenido varias experiencias con amigos y conocidos con lo que hemos hablado del tema, el aprendizaje ha sido fantástico.

Para continuar con esta serie de 5 preguntas, aquí les comparto la número 3, que será resuelta directamente por un Apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El artículo esta publicado aquí, sin embargo, lo he copiado textualmente.


Cómo ayudar a los que se debaten con la atracción hacia las personas de su mismo sexo


POR ÉLDER JEFFREY R. HOLLAND
Del Quórum de los Doce Apóstoles


Un agradable joven de poco más de veinte años se hallaba sentado frente a mí. Tenía una sonrisa simpática, aunque no sonrió mucho durante nuestra conversación. Lo que más me llamó la atención fue el dolor que se reflejaba en sus ojos.


“No sé si debo seguir siendo miembro de la Iglesia”, me dijo. “No creo ser digno”.


“¿Por qué no habrías de ser digno”, le pregunté.


“Porque soy homosexual”.


Supongo que pensó que sus palabras me iban a sorprender. Pero no fue así. “¿Y qué…?”, le pregunté.


Una expresión de alivio le cruzó la cara al percibir la compasión en mí. “No me atraen las mujeres, sino los hombres. He tratado de dejar de lado esos sentimientos o de cambiarlos, pero…”


Dejó escapar un suspiro. “¿Por qué soy así? Los sentimientos que tengo son algo muy real”.


Permanecí en silencio un momento y luego le dije: “Necesito saber un poco más antes de aconsejarte. Mira, la atracción hacia los del mismo sexo no es un pecado, pero las acciones provocadas por esos sentimientos sí lo son, exactamente igual que con sentimientos heterosexuales. ¿Violas la ley de castidad?”


Él sacudió la cabeza y dijo: “No, no la violo”.


Esto me tranquilizó. “Te agradezco que tengas el deseo de resolver este asunto”, le dije. “Hace falta tener valor para hablar del tema y te admiro por mantenerte limpio”.


“En cuanto al porqué de tus sentimientos, no puedo responder a esa pregunta. Puede haber una serie de factores que influyan y pueden ser tan diferentes como las personas son diferentes entre sí. Algunos, incluso los que causan tus sentimientos, quizás no los sepamos nunca en esta vida. Pero el saber por qué te sientes así no es tan importante como saber que no has transgredido. Si tu vida está en armonía con los mandamientos, entonces eres digno de prestar servicio en la Iglesia, de disfrutar de plena hermandad con los miembros, de asistir al templo y de recibir todas las bendiciones de la expiación del Salvador”.


Fue evidente que mis palabras le hicieron sentir mejor. Continué: “Te tratas injustamente al considerar tu persona sólo por tu inclinación sexual. Ésa no es tu única característica; por lo tanto, no debes prestarle más atención de la que merece. Primero y fundamentalmente eres un hijo de Dios, y Él te ama.


“Más aún, yo te amo y mis hermanos de las Autoridades Generales te aman. Recuerdo un comentario que hizo el presidente Boyd K. Packer al dirigirse a las personas que se sienten atraídas hacia las personas de su mismo sexo: ‘No los rechazamos…’, dijo. ‘No podemos rechazarlos, pues ustedes son hijos e hijas de Dios. No los rechazaremos, porque los amamos’” 1 .


Hablamos durante unos treinta minutos, más o menos. Sabiendo que no podía ser su consejero personal, lo referí a los líderes locales del sacerdocio que le correspondían. Después nos despedimos. Creo haber visto en sus ojos una expresión de esperanza que no tenía antes. Aun cuando le quedaban por delante dificultades para vencer —o simplemente soportar—, tuve la impresión de que las enfrentaría bien.
Dios ama a Sus hijos



Cuando un ángel hizo a Nefi una pregunta sobre Dios, él respondió: “…Sé que ama a sus hijos; sin embargo, no sé el significado de todas las cosas” (1 Nefi 11:17). Yo también afirmo que Dios ama a todos Sus hijos y reconozco que muchas preguntas que aquí tenemos, incluso algunas relacionadas con la atracción hacia los del mismo sexo, deben esperar una respuesta futura, tal vez en la otra vida.


Lamentablemente, hay personas que creen tener la respuesta para todo ahora y proclaman sus opiniones por todas partes. Afortunadamente, esas personas no representan a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.


Aunque creo que los miembros están deseosos de ser compasivos hacia aquellos que son diferentes a ellos, nuestra tendencia a apartarnos cuando enfrentamos una situación que no comprendemos es parte de la naturaleza humana. Eso es verdad particularmente cuando nos encontramos con casos de atracción hacia el mismo sexo. Tenemos tan escasa información fiable al respecto que los que quieren ayudar se sienten un tanto inseguros. Admito mi propia incompetencia en el asunto pero, como deseo ayudar, permítanme ofrecer algunas sugerencias para apoyar a los que tengan seres queridos o amigos que sientan atracción hacia las personas de su mismo sexo.
El plan de felicidad de nuestro Padre



Primero, dejemos completamente en claro lo que Dios quiere para cada uno de nosotros: quiere que tengamos todas las bendiciones de la vida eterna; quiere que lleguemos a ser como Él. Para ayudarnos a lograrlo, nos ha dado un plan, el cual está basado en verdades eternas y que no se altera de acuerdo con las tendencias sociales de la época.


Una de las partes fundamentales de ese plan consiste en tener hijos, que es una de las razones esenciales por las que Adán y Eva salieron del Jardín de Edén (véase 2 Nefi 2:19–25; Moisés 5:10–12). Se les mandó fructificar y multiplicarse (véase Moisés 2:28), y ellos decidieron obedecer ese mandamiento. Nosotros debemos seguir su ejemplo casándonos y proporcionando los cuerpos físicos para los hijos espirituales del Padre Celestial. Obviamente, una relación con alguien del mismo sexo es contraria a ese plan.


Por razones variadas, el matrimonio y los hijos no están a inmediata disposición de todas las personas. Tal vez no se reciba una propuesta matrimonial; tal vez aun después de haberse casado, no exista la posibilidad de tener hijos; o quizás en el presente no se sienta atracción hacia el sexo opuesto. Sea cual sea la razón, las más ricas bendiciones de Dios estarán finalmente a disposición de todos Sus hijos si son limpios y fieles.


Por medio del ejercicio de la fe, del esfuerzo personal y de la confianza en el poder de la Expiación, algunos pueden resolver en la tierra el problema de la atracción hacia su mismo sexo y casarse; otros, sin embargo, tal vez nunca se libren de ella en esta vida.


Como hermanos de la Iglesia, familiares y amigos, debemos reconocer que los que se sienten atraídos hacia personas de su mismo sexo enfrentan algunas restricciones exclusivas con respecto a la manifestación de sus sentimientos. Aunque la atracción hacia el mismo sexo es algo real, no debe existir una expresión física del sentimiento. El deseo de obtener satisfacción física no autoriza la inmoralidad en nadie. Esos sentimientos pueden ser muy fuertes, pero nunca lo serán tanto como para privar a ninguna persona de la libertad de optar por una conducta digna.


Al decir esto, permítanme aclarar que las atracciones en sí, por muy penosas que sean, no hacen indigna a la persona. La Primera Presidencia ha dicho lo siguiente: “Existe una diferencia entre pensamientos y sentimientos inmorales y el participar en comportamientos tanto heterosexuales como homosexuales” 2 . Si no se ha llevado a la práctica el objeto de la tentación, no se ha transgredido.


El no comprender esa distinción conduce a veces a la desesperanza. Siento compasión por aquellos que no entienden que toda bendición que Dios ofrece está a disposición de cualquiera que obedezca las leyes sobre las cuales se base esa bendición (véase D. y C. 130:20–21). Ninguna persona que viva de acuerdo con el Evangelio debe desesperarse. La esperanza y la paz provienen del Consolador, y la solución para la desesperación es invitar al Espíritu Santo a formar parte de nuestra vida.
Las formas de ayudar



Supongamos que usted es familiar o amigo de una persona que se siente atraída hacia los de su propio sexo y se le acerca en busca de ayuda. ¿Qué debe decirle? ¿Qué debe hacer?


Yo empezaría por reconocer el valor que llevó a su hijo, hija, hermano o amigo a hablar con usted; reconocería también la confianza que esa persona le demuestra. El hablar del problema con alguien de confianza es un primer paso saludable para enfrentar sentimientos confusos, y es imperativo que en esos primeros pasos la persona encuentre compasión.


Luego, si usted es el padre o la madre del que se siente atraído hacia personas de su mismo sexo, no suponga que la razón de esos sentimientos radica en usted. Nadie, y tampoco el que lucha con el problema, debe echarse la culpa. No se debe tampoco culpar a nadie más, menos aún a Dios. Anden por la fe y ayuden a su ser querido a enfrentar la dificultad lo mejor que pueda.


Al hacer eso, reconozcan que el matrimonio no es una solución para todo problema de esta índole. Las atracciones hacia los del mismo sexo son muy profundas y el entrar en una relación heterosexual por la fuerza con toda probabilidad no las cambiará. Todos nos quedamos muy contentos cuando alguien que ha luchado con esos sentimientos puede casarse, tener hijos y lograr la felicidad familiar. Pero otros intentos han dado como resultado corazones heridos y hogares deshechos.


Sobre todo, mantengan abiertas las líneas de la comunicación. La comunicación sincera entre padres e hijos es una clara expresión de amor; y el amor puro, expresado generosamente, puede transformar los lazos familiares. No obstante, el amor por un miembro de la familia no significa que se apruebe la conducta indecente. Por supuesto, sus hijos son bien recibidos en su hogar, pero como padres tienen todo el derecho de impedir que haya en él ninguna conducta que ofenda al Espíritu del Señor.
El principio de la jardinería



Consideremos ahora un principio que se aprende en jardinería. Alguien ha dicho que si plantamos buena semilla, no habrá mucha necesidad de la azada. Del mismo modo, si llenamos nuestra vida con alimento espiritual, será más fácil dominar ciertas inclinaciones. Eso significa que debemos crear en nuestro hogar un ambiente positivo en el cual se pueda sentir el Espíritu en abundancia. Un ambiente positivo incluye, de manera constante, la devoción privada y pública, la oración, el ayuno, la lectura de las Escrituras, el servicio a los demás, y el fomento de conversaciones, música, literatura y otros medios ennoblecedores.


Ese mismo entorno se extiende a las experiencias dentro de la Iglesia. Algunos de los que sienten atracción por las personas de su mismo sexo tienen temores que no se han resuelto, y se sienten ofendidos en la Iglesia cuando no ha habido intención de ofenderlos. Por otra parte, algunos miembros excluyen de su círculo de hermandad a los que son diferentes. Cuando nuestras acciones o palabras desaniman a alguien de aprovechar al máximo su condición de miembro de la Iglesia, eso significa que hemos fallado a la persona y al Señor. La Iglesia se fortalece cuando incluimos a todos los miembros y cuando nos fortalecemos unos a otros en el servicio y el amor (véase D. y C. 84:110).


Quizás sienta la inspiración de alentar a la persona a quien esté tratando de ayudar a que hable con un líder de sacerdocio que posea las llaves para dar consejos inspirados. Si es así, hágalo, sabiendo que la Primera Presidencia ha pedido a los líderes de la Iglesia que hablen de esos problemas confidencialmente y con un espíritu de amor como el de Cristo3 .
En las manos del Señor



No hace mucho tiempo recibí una carta de un hombre de poco más de treinta años que lucha con la atracción hacia las personas de su mismo sexo. Su lucha no ha sido fácil y no se ha casado todavía. Pero me escribió: “El Señor me ha ayudado a enfrentar mis circunstancias presentes, y me contento con hacer lo mejor que puedo y dejar mi vida en Sus manos”.


La fe y el valor de ese hombre que vive enfrentando una dificultad que yo nunca he tenido que enfrentar me arrancan lágrimas de admiración y de respeto. Lo amo y amo a los miles de personas como él, hombres o mujeres, que “pelea[n] la buena batalla” (1 Timoteo 6:12). Recomiendo su manera de actuar a todos los que luchen con la atracción hacia las personas de su mismo sexo o a los que estén tratando de ayudarles.


Ayuda adicional



Algunas de las ideas y palabras de este artículo provienen de un folleto preparado por la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles para los que se sientan atraídos hacia las personas de su mismo sexo. Se titula God Loveth His Children (Dios ama a Sus hijos) (04824) Si el folleto se ha traducido a su idioma, podrá obtenerlo en el centro de distribución del lugar donde resida o puede bajarlo de www.lds.org/same-gender -attraction. 

Notas


1. “Sois templo de Dios”, Liahona, enero de 2001, pág. 87.
2. Carta de la Primera Presidencia, 14 de noviembre de 1991.
3. Carta de la Primera Presidencia, 14 de noviembre de 1991.


Con cariño,

Carlos

¿Amor o Capricho? 9 puntos para saberlo.

Revisando manuales antiguos de Instituto, vi esta tabla en la que se compara el amor verdadero con una de las imitaciones del amor, que es el capricho. Me pareció interesante compartirla y especialmente pienso en los Jóvenes Adultos Solteros de mi barrio (por el llamamiento que tenemos Carlos y yo), para que puedan revisar esta lista y estén enfocados en establecer buenas relaciones de amistad que en un futuro les permitan sembrar y cosechar los frutos de un amor verdadero ;), como los son un cortejo apropiado, un noviazgo feliz, un compromiso seguro y un matrimonio eterno.

Como ya lo dije, la lista no la hice yo, está en este manual. ¡Que la disfruten!





CAPRICHO
AMOR VERDADERO

Casi siempre se desarrolla rápidamente. Cuando la gente dice que "se enamoraron" o que fue "amor a primera vista", es muy factible que estén describiendo un encaprichamiento. Esta primera atracción puede continuar y llegar a ser un amor completamente maduro, o tal vez no.
Se va desarrollando, aunque no suene tan romántico. Por lo general se arraiga lentamente y crece con el correr del tiempo. La atracción física y mental pueden surgir de repente, pero el desarrollo del amor lleva tiempo.

Generalmente se centra en un número limitado de las características, habilidades, o rasgos personales de la otra persona.
Se basa en una estimación completa de la persona, es como si dijéramos "Me gusta él" en vez de decir "me gusta la forma en que él…"
Generalmente se centra en la misma emoción, esto significa "estar enamorado del amor". Este sentimiento puede ilustrarse con la letra de una canción que pregunta: "¿Te amo porque eres hermosa, o eres hermosa porque te amo?

Se centra en la persona; se reconoce el inmenso placer y todo lo que el amor trae, pero la emoción es secundaria; el ser amado tiene prioridad.

El élder Packer ha dicho: "Hay una canción cuya letra dice algo acerca de enamorarse del amor. Esto es muy común. Enamorarse del amor es enamorarse para fingir. Enamorarse del amor es pasar por tonto.' Y creo que la letra también habla de una fantasía juvenil. Casi todos tienen alguna vez un tipo de noviazgo como este; enamorarse del amor, y es un noviazgo que debe terminarse lo antes posible. Algunos de los daños que esto puede ocasionar son muy graves" (Boyd K. Packer, Eternal Love, págs. 10-11).
Se centra más bien alrededor de uno, aunque esto no sea siempre egoísmo. Se alimenta principalmente por emociones surgidas por la necesidad personal de una gratificación. Alguien ha dicho que lo que algunas personas piensan que es el amor no es más que la satisfacción mutua de necesidades.

También encuentra gratificación personal dentro de la relación, pero principalmente es otro su centro. El gozo y potencial de la otra persona llega a tener tanta importancia como el propio. De hecho, la obligación del amor maduro es compartir nuestra totalidad espiritual, emocional y física con la del otro, para que también puedan compartir una completa plenitud.

A menudo se centra en varias personas. Fácilmente revolotea de persona en persona, y puede involucrar a más de un individuo a la vez. Un ejemplo de esto es aquel que está perdidamente "enamorado" de tres personas a la vez.
Encierra un profundo compromiso hacia la persona amada; es un convenio de lealtad y fidelidad a quien uno ama.

Sufre cambios repentinos; es un estado altamente emocional y muy volátil. El comportamiento típico en estos casos es: altibajos emocionales, imposibilidad para comer, concentrarse o trabajar.
Sufre cambios, pero son más graduales y naturales. Aumenta el deseo de trabajar y sobresalir para que pueda fortalecerse aún más la relación. La emoción predominante es la de tranquilidad y felicidad duradera.

Muy a menudo se desvincula de la realidad. Es común que basen sus planes en la fantasía, que hagan castillos en el aire, que se rehúsen a hacer frente a la realidad o a planear su futuro.
El amor idealiza y es positivo, pero guarda un equilibrio. Los que se aman están dispuestos a sacrificarse por las recompensas que vendrán luego; es realista al enfrentarse a los problemas y a los desafíos de la vida.
Se basa mayormente en la atracción física. El afecto físico domina la relación.

Encierra tanta o más atracción física que el encaprichamiento; pero en comparación, es solamente una pequeña parte de la relación total. La atracción también se basa en otros aspectos importantes.
Tiende a ser inseguro y quebradizo. Las relaciones inofensivas son causa de celos; la separación física amenaza la ruptura de la relación; y bajo alguna presión, ésta se hará pedazos.
Es seguro, confiable y elástico. El amor maduro no se ve amenazado por la amistad de otras personas. Aunque el amor busca el estar juntos cuando es posible, no se debilita por la separación. Tiene la habilidad de resistir los desafíos y problemas que puedan poner a prueba su fortaleza.

Alejandra